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Aves y Entorno

En Campìllo de Dueñas

    Campillo de Dueñas se encuentra en el epicentro de una de las zonas más ricas
de avifauna (aves) de la Comarca de Molina. Este municipio se encuentra situado en las
parameras del noreste de la provincia de Guadalajara donde predomina el ecosistema
estepario con un conjunto salteado de lagunillas y charcas estacionales representativos
del Sistema Ibérico. Este lugar se encuentra incluido dentro de la Red Ecológica Europea
Natura 2000, compuesto por Lugares de Importancia Comunitaria (LIC), a transformar
en Zonas Especiales de Conservación (ZEC), y Zonas de Especial Protección para las Aves
(ZEPA).

    Estos páramos calizos ocupan altitudes medias que superan los 1.000 metros y en sus
partes bajas, se presentan un conjunto de lagunas endorreicas, en un entorno en su
mayoría de cultivos de cereal de secano.  Las zonas más encharcadas están formadas
por humedales estacionales poco profundos, establecidos sobre un lecho de cantos
rodados unidos por una matriz arcillosa, que las hace impermeables. Las aguas son de
carácter pobre en nutrientes y en algunos casos, algo salinas. Estas lagunillas se recargan
fundamentalmente a partir del agua de lluvia.

    Importantes poblaciones de AVES residen o utilizan en ciertas épocas del año estos
páramos. Si queremos destacar algunas de ellas, por ejemplo, podemos empezar
hablando de las amenazadas aves esteparias. Algunas de ellas fáciles de identificar en
los campos agrícolas, como lo es el caso de la grulla común (Grus grus) o la avutarda
(Otis tarda), el ave voladora más pesada del mundo y con un espectacular cortejo, la
famosa rueda, la cual puedes observar durante los meses primaverales en las parcelas
agrícolas que se sitúan en el LEK de avutarda con el que cuenta el municipio de Campillo
de Dueñas. Estas increíbles aves campan a sus anchas entre los cultivos en busca de
insectos, anfibios o semillas de las que poder alimentarse. Otras más huidizas y con
enorme capacidad de mimetizarse, son el alcaraván común (Burhinus oedicnemus),
la discreta y bonita ganga-ortega (Pletocles orientalis) y el escaso sisón común
(Tetrax tetrax), todas ellas especies pardas de tamaño mediano.

    Dando un paseo por el entorno agrícola, se puede contemplar al aguilucho cenizo
(Circus pygargus), rapaz que cada vez es más difícil de observar debido a la gran
reducción que están teniendo sus poblaciones. Esta ave suele observarse volando al ras
de los campos agrícolas en busca de comida o protegiendo su nido, construido en el
suelo y que muchas veces corre el peligro de ser destruido por las cosechadoras de
cereal en la época de cría. En los meses de invierno también podemos ver a su primo
hermano, el aguilucho pálido (Circus cyaneus), especie invernante en estas gélidas
tierras esteparias.

    La laguna Onda cuenta con un observatorio de aves desde donde se pueden contemplar
muchas especies relacionadas directa o indirectamente con este tipo de humedales. Por
ejemplo, en las zonas acuáticas, dentro del agua, podemos ver el famoso cortejo que
hace el somormujo lavanco (Podiceps cristatus), la destreza de la garza real (Ardea
cinerea
) pescando peces y anfibios y la focha común (Fulica atra) con su característico
escudete frontal blanco. En los alrededores de esta y otras lagunas del entorno podemos
ver sobrevolando al aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) que nidifica en los
carrizales de los márgenes lagunares o al cernícalo común (Falco tinnunculus) que
cierne sobre los campos en busca de pequeños roedores de los que alimentarse.

    Si te apetece pasear por el Castillo de Zafra en primavera, es un buen momento para
contemplar por ejemplo al ave más rápida del mundo, el halcón peregrino (Falco
peregrinus
) o a una de las especies más escasas de la Comarca de Molina, el cernícalo
primilla
(Falco naumanni) que actualmente cuenta en la zona con un proyecto para el
fortalecimiento de sus poblaciones. Además, sobrevolando el castillo puedes ver a
grandes rapaces como el águila real (Aquila chrysaetos), el buitre leonado (Gyps
fulvus
) o al alimoche (Neophron percnopterus), que se alimentan del ganado que
muere en el entorno siendo por tanto las encargadas de cerrar el círculo de la cadena
trófica y de devolver al sistema la energía y los nutrientes prestados. De esta forma,
juegan un rol esencial en el mantenimiento y buen funcionamiento de los ecosistemas

    Para terminar el día, un paseo al anochecer es un buen momento para poder disfrutar
de las aves nocturnas. Podemos escuchar en los meses invernales el chucheo del
majestuoso búho real (Bubo bubo) u observar sobre los árboles de los lindes o en vuelo
la silueta del búho campestre (Asio flammeus). El ocaso también hace salir de su
escondite al mochuelo europeo (Athene noctua), pequeño búho fácil de identificar
sobre postes de madera o señales de tráfico. Esta pequeña rapaz nocturna junto a otras
diurnas como el busardo ratonero (Buteo buteo), se alimenta en su mayoría de
roedores y son el gran aliado de los campos agrícolas ya que contralan por ejemplo las
plagas de topillos o evitan que nuestras casas sean invadidas por ratones.

    Como puedes ver, este lugar, es sin duda… ¡El paraíso para los/as aficionados/as
a la ornitología
!

Texto de Javier Ruiz Sánchez

Fotos de Uge fuertes.